31 de agosto. Aparentemente no tendría porqué haber sido un día especial, o al menos más especial del resto de días de este verano, que por cierto, menudo veranito... La cosa es que ayer era un día especial.
No era ni mi santo, ni mi cumpleaños, ni tan siquiera el siempre deseado día 10.000 en la vida de uno mismo (el mío fue el 21 de julio de este año). A decir verdad, el día 10K de cada uno se tendría que celebrar por todo lo alto, hay que tener en cuenta que es muy dificil añadir un dígito al total de días vividos.
Tampoco se trataba del día de mi no cumpleaños; ese ya fue.
Era el día de los reencuentros.
Reencuentro 1.
Después de 5 meses de relación y otros 5 de separación, vuelvo a encontrarme con esa persona tan especial. Para empezar, tengo que darle las gracias, porque si bien, su ánimo de vernos, era simplemente vernos y punto, sabía que yo tenía y quería hablar de ciertas cosas. Puso la oreja y escuchó sin más. También he de decir que hubo un momento en el que tuve miedo . Pero el balance es muy positivo. Personalmente necesitaba volver a ver a esta persona y ver qué pasaba. Resultado: TODO EN ORDEN!!!!
Ich muss aber sagen, dass ich Dich wirklich viel Lieb habe und noch liebe.
Reencuentro 2.
Un año, si, un año después vuelvo a encontrarme con mi panda de mi primer curro en Madrid. Volver a ver a Marisa, Patricia, Edu, Marta, María, Marcos... sólo faltaba Inés. Eso sí, la tuvimos muy presente toda la cena. Uno se puede imaginar de qué se habló en la cena, que si la Borges pa'rriba, que si Marta se queda dormida delante del instructor, que si los grititos de Inés en el autobús, que si las cantinas en el autobús a las 7 de la mañana...
El brindis final fue: POR CORITEL, QUE NO PAGA MUCHO, PERO UNE!
sábado, 20 de enero de 2007
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