
Mal que me pese, este fin de semana ha sido tranquilo por necesidad. Enrollado en el sofá en el plumas y durmiendo cual hamster.
Creo que he dormido una media de 15 horas diarias, incluyendo siesta, eso sí, pero el cuerpo lo necesitaba; la fiebre no deja otra posibilidad. Ahora bien, eso no implica que me lo haya pasado mal. El sábado por la noche estuvieron aquí estos y otra cosa no, pero reírnos, todo lo que quisimos.
¡Cuánto se agradece levantarse un sábado o domingo a una hora moderada y no tener ni cansancio ni resaca!.
Ahora mismo no estoy realmente inspirado, así que no voy a extenderme escribiendo algo insulso.
Que empecemos bien todos esta semana, que falta hace.
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